Consulta tres recursos para dinamizar tu clase de la Escuela Bíblica.
Consejo uno – Pregunta reflexiva
¿Para qué sirve la iglesia? Utiliza una pizarra o carteles y pide a algunas personas que escriban sus respuestas de forma breve. Si lo prefieres, solicita que tus alumnos envíen las respuestas al grupo de WhatsApp de la iglesia o de la clase, y anótalas en la pizarra o en los carteles durante la introducción del tema, preguntando a cada autor cuál es la justificación de su respuesta. Después de analizar las respuestas, haz tus comentarios y condúcelos al contenido del estudio, que ofrecerá respuestas más completas sobre el propósito de la iglesia.
Consejo dos – Dinámica: Sillas del Propósito
Lleva tres sillas a tu clase y colócalas al frente del grupo. Cada silla representará una de las tareas de la iglesia: ADORACIÓN, EDIFICACIÓN y EVANGELISMO.
Después de identificarlas con carteles o etiquetas, ve explicando el significado de cada una. A medida que presentes cada tarea, invita a un alumno (o pide voluntarios) para participar en la dinámica.
El alumno deberá sentarse en la silla correspondiente, explicar con sus propias palabras el significado de la tarea representada y demostrar, con un gesto o acción simbólica, cómo puede aplicarse en la vida de la iglesia.
Al finalizar la actividad, la participación activa ayudará a fijar el contenido y hará que la clase sea más atractiva para todos.
Consejo tres – Desafío misionero
Para cerrar tu clase, recuerda las actividades propuestas en el Desafío Misionero:
Actividad 1: Elige una forma concreta de vivir tu identidad y misión en Cristo. Puede ser visitar a una persona enferma, ofrecer ayuda a un vecino necesitado, participar en un grupo de discipulado o simplemente compartir tu fe con alguien.
Actividad 2: Lean el Estudio nº 23 del libro El Doctrinal, publicado por la Editora Promessa. Como sugerencia, orienta a tus alumnos a fijar un momento específico para realizar este estudio, que puede hacerse en pareja o en grupo.
Texto: Secretaría de la Escuela Bíblica.

