Conozca las actividades con dinámicas para su clase de Escuela Bíblica.
CONSEJO UNO – Dinámica “Corazón con nombres” (Introducción)
Prepare, para la apertura de su clase, un corazón hecho con cartulina, de preferencia en colores rojo o rosa (recuerde que también puede utilizar otros tipos de papel, como cartón, entre otros). Recorte el molde en forma de corazón y llévelo al aula.
A medida que sus alumnos entren, pida que cada uno escriba su nombre en uno de los lados del corazón (disponga de un bolígrafo o marcador). En el lado opuesto deben estar escritas las siguientes palabras: inmerecido e incansable.
Después de que todos escriban sus nombres, utilice nuevamente el recurso al final de la clase, en la conclusión de la lección, para enfatizar que todos esos nombres caben en el corazón de Dios. Refuerce que no debemos desconfiar de Su amor: un amor que no se merece, sino que se recibe; que no se rinde ante nuestras caídas, sino que nos busca y nos llama a un cambio de vida, para que podamos vivir para Su gloria (Malaquías 1:2).
CONSEJO DOS – Actividad “declaración de amor y dientes”
Entre los puntos 2 y 3, momento en que Dios declara Su amor e Israel cuestiona ese amor (Malaquías 1:2), sugiera la siguiente dinámica durante la explicación: Pida a los alumnos que digan la frase: “¡Te amo!” con los dientes cerrados, sin abrir completamente la boca. Luego, solicite que repitan la misma frase de forma libre, moviendo los labios y los dientes naturalmente.
La idea es demostrar que Dios, como un Padre verdadero, declara Su amor al pueblo con términos claros y directos. Sus palabras no son dichas “entre dientes”, como muchas veces sucede cuando alguien está ofendido y, aun así, intenta declarar amor al ofensor.
Después de la actividad, pregunte a la clase:
- “¿Has amado a Dios libremente, de todo corazón?”
- “¿Has amado al prójimo de la misma manera en que has recibido el amor del Padre?” (Mateo 22:37-39; 1 Juan 4:19)
CONSEJO TRES – Dinámica “Línea tenue”
Para el punto aplicativo, desarrolle en el aula la siguiente dinámica:
- Lleve un cordel de color fuerte (observe el color del piso del aula para garantizar contraste) o una cuerda y forme dos líneas paralelas en el suelo, dejando un pequeño espacio entre ellas. En un extremo, coloque la palabra “Lamento”; en el otro, “Murmuración” (escriba las palabras en cartulina o cartón y recórtelas para fijarlas en el espacio).
Con la ayuda de los alumnos, organice el ambiente. Luego, invite a la clase a colocarse entre las dos líneas. A partir de esta visualización, haga las siguientes preguntas:
- ¿Qué es lamento? ¿Qué es murmuración?
- ¿Cuál es la diferencia entre ambos? ¿Podemos cuestionar a Dios?
Después de escuchar las respuestas, recuerde lo que dice el estudio: “Job hizo esto por lo menos 16 veces en su libro y no fue reprendido por Dios. Jesús también clamó en la cruz: ‘¿Por qué me has desamparado?’ (Mateo 27:46). La diferencia, en este caso, es la de un hijo que llora a los pies del Padre y la de personas que le dan la espalda al Padre. Israel estaba dando la espalda [como hicieron en el desierto].” (punto 3)
Finalice con la pregunta: ¿Cómo has actuado? ¿Lamentando en los momentos de confusión o murmurando? Cierre con un momento de silencio y oración.
Texto: Secretaría de Escuela Bíblica


